miércoles, 13 de octubre de 2010

Malo eres .


Comienza de otra manera. Se descubre.
Brilla la mentira más estúpida que nos revuelve el estómago, que nos estruja el corazón como si fuera nada más que un viejo y olvidado trapo. Nunca se desvanece la herida mortal de las traiciones, de los desencuentros, las cicatrices de dar todo a cambio de nada.
El peso de su pasado lo hace caer una vez más, estrangulando las ilusiones que una vez tenían vida. Se convierte sólo en la más astuta odisea de volver a engañar, para finalmente caer en la telaraña tan escalofriamente diseñada.
Y lentamente nos quedamos sin nada, porque esos ojos nos robaron hasta las horas de sueño. 
Bajo la noche de las lágrimas se consumen esas horas irreales donde caminábamos el cielo, donde nadábamos entre las nubes descubriéndonos con cada sonrisa traicionera. 
Poco a poco termina pudriéndose en lo más profundo del corazón esa inocencia que nos terminó saliendo tan caro.
Las palabras quedan atrapadas en la garganta, los segundos se perdieron para siempre en aquel momento… donde nos arrastraron con cadenas para poner los pies sobre el suelo; donde nos damos cuenta que los recuerdos de aquellos que alguna vez habían sido los momentos más felices de nuestras vidas, no son más que ideas mediocres que nos lastiman hasta la piel.
Y crujen las paredes porque la bomba de ira está por explotar.
Esas sombras nunca estuvieron más vivas.
Se revientan los ojos con tantos latidos de impotencia,  que nos llevan a perdernos por un instante en un universo donde correríamos por siempre persiguiendo ese pedacito de luz.
Y poder encontrarlo al fin para tragar ese mundo de fantasía que habíamos comprado con los ojos cerrados. Nada puede ser más absurdo que querer escupir este caos que antes era nuestro. Pero finalmente quiero sentarme esperando algo, quiero reírme a carcajadas sin entender más nada, sin tratar de comprender los infinitos por qué. 



Malo eres .. porque quieres. Bebe ♪

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